domingo, 28 de enero de 2018

La corrección política y los discursos de odio provienen del marxismo

Origen-marxistaEsta semana el Instituto Cato presentó un panel sobre los Orígenes marxistas de la legislación políticamente correcta y el discurso de odio. Patricipó la doctora en filosofía Christina Hoff Sommers, quien se enfoca en la reducción de la libertad de expresión a nivel universitario y el periodista danés Flemming Rose.

El activismo de Rose por la libertad de expresión comenzó con la ola de caricaturas sobre el profeta Mahoma en la prensa danesa (que se estima derivó en 200 muertes, sumando los ataques sobre diplomáticos y cristianos en múltiples países islámicos como parte de una campaña de repudio a la blasfemia).

Legislación

De ahí surge su preocupación respecto a cómo lo que decimos puede desencadenar en violencia física, incluso sancionada por la ley. Remarca como fecha de inicio de políticas de censura a 1965, cuando el artículo 20 párrafo 2 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos establece que “Toda apología del odio nacional, racial o religioso que constituya incitación a la discriminación, la hostilidad o la violencia estará prohibida por la ley”. Esta disposición fue apoyada por los bloques socialistas y rechazada por las democracias liberales.

Artículo-20-ONU

El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos es la primera legislación internacional que fomenta la censura y penaliza el discurso. (FotoMontaje)

En 1966, el Código Penal Soviético incorporó en el artículo 190-1:

“La difusión sistemática, oralmente, de fabricaciones deliberadas que desacrediten el sistema político y social soviético o el fabricante o diseminación en obras escritas, impresas u otras obras del mismo contenido, será castigada”.

Con el tiempo, la tendencia se revirtió. En naciones que habían previamente repudiado esta censura, como Turquía, ahora los “ataques verbales” contra la religión son criminalizados. Asimismo en Francia, luego de los atentados  contra las Torres Gemelas, un dibujante francés fue procesado por caricaturizar el ataque como fundamentalismo islámico.

También ahí sucedió el caso de Charlie Hebdo —revista francesa de sátira— que perdió a varios de sus empleados luego de un tiroteo en respuesta a una publicación que se burlaba del máximo profeta del Islam. Es decir, equiparar palabras a agresiones físicas luego resultan en el daño físico e incluso en la muerte de quienes dicen algo considerado ofensivo.

Origen

Los panelistas resaltan a esta normativa como una herramienta para el totalitarismo marxista, ya que las personas deben ser condicionadas para aceptar y promover medidas económicas y políticas que restringen sus deseos y aspiraciones individuales, en pos del colectivismo.

En 1851, Marx estuvo en Londres, durante la Gran Exhibición en el Crystal Palace donde se expuso todo tipo de artefactos de innovación, industrialización y de cómo vivía la burguesía. Al creador del socialismo científico este espectáculo le horrorizó. De ahí surge el término del fetichismo de las comodidades y su hipótesis del inminente colapso del orden burgués.

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El palacio de cristal, una estructura de cristal y hierro fundido, fue un monumento a la Revolución Industrial; repudiada por Marx. (Wikipedia)

Del marxismo al posmodernismo

Para contribuir a dicho colapso, académicos de la época forjaron la Escuela de Fráncfort para sembrar el marxismo en el campo académico y cultural en naciones industrializadas, para así cosecharlo en el campo político y económico, ya que hasta entonces solo operaba en sociedades agrarias y el fin del comunismo es desmontar el capitalismo.

En la década de 1930 muchos de los teóricos de la Escuela de Fráncfort que huyeron de Alemania se radicaron en EE. UU. Experimentaban un odio enfermizo contra la comodidad, los lujos y la innovación. Por ejemplo, el filósofo Theodor Adorno se indignó tanto cuando escuchó música Jazz como cuando fue a Disneylandia.

Incluso Jean Paul Sartre, un filósofo por la libertad, fue apologista del stalinismo y el maoísmo por su desprecio a la burguesía. Flemming Rose sostiene que entre los filósofos franceses predominaba la corriente de Sartre en contraposición a Camus.

Sin embargo, comenta Rose cómo la influencia de la obra Archipelago Gulag, de Alexander Solzhenitsyn, llevó a filósofos como André Glucksman a pasar de ser maoístas a fervientes críticos del socialismo, tanto en su versión internacionalista (comunista) como nacionalista (nazi).

Pues en ambos totalitarismos encontraron campañas sanitarias, llamaban “limpieza” a la exterminación de quien consideraban indeseable. Al propio Solzhenitsyn, siendo soldado soviético, le enviaron a un campo de labor forzado, gulag, porque al haber sido prisionero de guerra estaba “contaminado” por Occidente. La crítica del régimen logró que el autor vaya a prisión y luego sea deportado, por las legislaciones de censura vigentes.

Interseccionalidad

Pero entre los filósofos que se negaban a ver los abusos del socialismo, surgieron teorías como la “interseccionalidad”, que alude a la vinculación de supuestas formas de discriminación colectiva como sexismo, racismo, clasismo y “edadismo”, que no se abordan como problemas separados sino entrelazados.

El origen de esta teoría está situado en los teóricos críticos y neomarxistas como Horkheimer sobre las “circunstancias críticas que esclavizan” y tiene como propósito “desenmascarar la burguesía capitalista”; mientras que Patricia Phil Collins es la principal arquitecta del concepto de interseccionalidad, exacerbando el factor del género.

Así, cuando Sandra Day O’Connor fue nominada como jueza de la Corte Suprema, activistas feministas como Bell Hookes, sostenían que perpetuaba la estructura de dominación, pues ejercía poder junto a los hombres (la clase dominante).

Este año, en la universidad Reed, un grupo de estudiantes se manifestó contra la clase de una ayudante de cátedra, Lucia Martinez Valdivia, que se identifica como mestiza y queer (no conforme con los géneros binarios) porque enseñaba sobre la poetisa Safo, de la Antigua Grecia, y quien era considerada “eurocéntrica”, no lo suficientemente “interseccional”.

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Flemming Rose y Chrstina Hoff Sommers en el Instituto Cato afuera del panel. (Twitter)

Educación y adoctrinamiento

De acuerdo con el autor Andrew Sullivan, estos movimientos son equiparables a una secta puritana: tiene leyes de blasfemia, obsesión con los pecadores, condena de acuerdo a la demografía, la vida es sufrimiento y una maldición; lo único que falta es la salvación. Silencian el discurso, prohíben el debate. No son el efecto secundario de la interseccionalidad, sino que son el objetivo.

Esta ideología se expandió a tal punto que existe una aplicación para celular —creada por un profesor—donde los estudiantes pueden denunciar “microagresiones”, o sea, cuando alguien dice algo que les ofende o consideran que es políticamente incorrecto.

Mujer obrera

Pese a la supuesta lucha por la clase obrera que pregona el marxismo, la interseccionalidad no es un movimiento obrero. Mientras más de élite es la universidad, más interseccionalidad habrá. Explica Hoff Sommers que la interseccionalidad requiere un lenguaje arcano. Para imponerlo, es necesario anular la capacidad de ver lo que la persona está experimentando (Fleming, que estudió en la Unión Soviética, comenta que sus compañeros comunistas también negaban lo que veían a su alrededor).

Por ello, en el caso de las mujeres universitarias de EE.U U. no perciben ni valoran las libertades e incluso los lujos que gozan, y, por el contrario, se sienten oprimidas. No pueden verlo porque aprenden en la academia que son dominadas, pese al privilegio de una educación de primera.

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El público asistente preguntó sobre la garantía constitucional a la libre expresión y la contradicción del crimen de odio. (Cato)

De la censura al totalitarismo

En rechazo a esta supuesta opresión es que surje tanto el resentimiento como el odio de clases. Flemming Rose sostiene que “es una nueva utopía”, y que “están obsesionados con eliminar el odio para que llegue la nueva paz” y como no hay una definición sobre lo que constituye el odio, es difícil lidiar con este concepto en el área de la jurisprudencia.

Durante el periodo Weimar en Alemania, menciona, había delitos de odio y era criminalizado. Incluso Geobells fue sancionado, al igual que revistas nazis. No sirvió de nada. Poco después se desencadenó el nazismo.

Es decir, contrario a lo que pregonan los guerreros de la justicia social, que llaman fascista a quien defiende la libertad de expresión por decir algo que consideran ofensivo, la censura del discurso no impide el auge del fascismo, sino que —como muestra la historia— es la antesala del totalitarismo.

viernes, 26 de enero de 2018

Bandera de Gadsden – Bandera Libertaria

Gadsden_flag

La bandera Gadsden o bandera de Gadsden es una bandera revolucionaria histórica de los Estados Unidos. El fondo, casi la totalidad de la bandera, es amarillo, y en el medio hay una serpiente cascabel en espiral y en posición defensiva. Diseñado por el General Christopher Gadsden en el año 1775 para la marina independentista, durante la Guerra de la Independencia de los Estados Unidos, tiene bajo la serpiente el lema «Dont tread on me», traducido como «No me pisotees», una especie de advertencia que significaría «no te metas conmigo».

El primero en utilizar la simbología de la serpiente de cascabel con fines políticos y como representación de las entonces trece colonias fue Benjamin Franklin (1706-1790), quien, en 1751, en su periódico Pennsylvania Gazette, publicó un artículo burlándose de la deplorable costumbre británica de deportar a sus convictos a tierras americanas, sugiriendo que, en justa correspondencia, ellos deberían enviarles a cambio algunas de las abundantes serpientes de cascabel que pueblan sus bosques.

Benjamin_Franklin_-_Join_or_Die

La famosa viñeta de Benjamin Franklin, "Join, or Die".

Años más tarde, en 1754, Franklin repitió el tema publicando una famosa viñeta, «Join, or Die.», en la que aparecía una serpiente de cascabel cortada en ocho pedazos, representando cada una de ellas a una colonia (agrupando a las cuatro de Nueva Inglaterra –Nueva Hampshire, Massachusetts, Rhode Island y Providence y Connecticut- en una sola que constituía la cabeza) y ordenadas de norte a sur. Con ella, pretendía llamar a la unión entre todas las colonias en unos tiempos de conflicto con los indios y a pocos años de que estallara la Guerra de los Siete Años (1756-1763) contra los franceses.

En diciembre de 1775, ya en pleno conflicto con Gran Bretaña, Franklin publicó en su nuevo periódico, el Pennsylvania Journal, un artículo sugiriendo que la serpiente de cascabel sería un buen símbolo para representar el espíritu de los colonos americanos, y lo hacía en los siguientes términos:

Recordé que su ojo destacaba por su brillantez, más que en cualquier otro animal y que no tiene párpados. Por tanto, podría ser estimada como un emblema de vigilancia. Nunca ataca primero ni, una vez comprometida en una lucha, se rinde jamás. Es por lo tanto un emblema de magnanimidad y auténtico coraje. Como si estuviera ansiosa de evitar toda incitación a luchar con ella, oculta las armas con las que la naturaleza la ha dotado en el techo de su boca, de tal forma que, para todos aquellos que no están familiarizados con ella, aparenta ser un animal completamente indefenso. E incluso cuando esas armas se muestran prestas para su defensa, parecen débiles y despreciables. Pero sus heridas, aunque pequeñas, son decisivas y mortales. Consciente de ello, nunca hiere antes de haber advertido generosamente primero, incluso a su enemigo, y prevenido contra el riesgo de pisarla. ¿Estaré acaso equivocado, señor, al pensar que ésta es una buena imagen del humor y la conducta de América?

Benjamin Franklin

Siendo pues un símbolo perfectamente conocido por todos los colonos, no es de extrañar que ese mismo año, una vez que el Segundo Congreso Continental se decidió a crear la Armada de los Estados Unidos (US Navy) y la Infantería de Marina (US Marines) y les dio como su primera orden la de interceptar los barcos británicos que abastecían a las tropas británicas desplegadas en las colonias, estas primeras compañías de infantes de marina pintaran sus tambores de amarillo con una serpiente de cascabel enroscada con trece cascabeles en su cola y el lema «Don’t Tread On Me» («No me pises»). Pero no sólo fueron los infantes de marina, sino que el entonces coronel Christopher Gadsden, que era uno de los siete miembros del comité del Congreso que había organizado la primera misión de la Armada, cuando hizo entrega al recién nombrado comandante en jefe de la Armada, el comodoro Esek Hopkins, de la bandera de la nave almirante, le hizo entrega de una bandera amarilla con el mismo emblema de la serpiente de cascabel, siendo conocida a partir de entonces como la «bandera de Gadsden» (Gadsden flag). Y de ser la primera enseña de los marines, la bandera de Gadsden pasó a formar parte del patrimonio histórico de todos los estadounidenses, representando su voluntad de hacer siempre frente a la opresión, venga de donde venga, incluso si viene de su propio gobierno.

Su significado histórico, como indicara Benjamin Franklin, se refiere a la actitud no ofensiva, sino meramente defensiva de la joven nación en tiempos de su independencia y los principios que la fundamentaron, asociada al comportamiento de la cascabel, que no ataca hasta que la molestan.

En la actualidad esta bandera es frecuentemente utilizada por sectores liberales libertarios, anarcocapitalistas o Conservadores de distintas ramas para simbolizar el principio de no agresión. Este principio rechaza las diversas formas de intervención del Estado en la sociedad por considerarlas ataques a los derechos del individuo y a las libertades civiles. Esta bandera expresa de forma clara y directa lo que el libertarismo entiende por libertad: «Si no me meto contigo, ¡pues, déjame en paz!».