domingo, 24 de septiembre de 2017

El alcalde de Verona retira la ideología de género de las escuelas y bibliotecas infantiles municipales

FEDERICO-SBOARINA-SINDACO

El alcalde de Verona retira la ideología de género y todo el material de adoctrinamiento sexual y homosexualización de los niños de las escuelas y bibliotecas infantiles municipales.

El alcalde de la localidad italiana de Verona, Federico Sboarina (46 años), ha decidido retirar todos los libros que promocionan la ideología de género de las escuelas y las bibliotecas infantiles, tal y como se comprometió en su programa electoral.

En el programa electoral de Sboraina se estipulaba de forma clara que, de salir elegido, emprendería una «lucha contra la propagación de las teorías de género en las escuelas» que se concretaba en «la retirada de las bibliotecas y escuelas municipales o afiliadas (incluyendo guarderías) de libros y publicaciones que promueven la igualdad de la familia natural a las uniones de personas del mismo sexo», según recoge la Nuova Bussola Quotidiana.

Aún más, la propuesta electoral del alcalde incluye el compromiso de «rechazar todas las iniciativas (resoluciones, mociones, agendas, recogida de firmas, orgullo gay, etc.)» que choquen con valores como la defensa de la vida, la familia, el matrimonio o el derecho de los padres a elegir la educación de sus hijos.

Desde diferentes instancias se ha criticado con dureza que el alcalde cumpla con lo que ha prometido a los ciudadanos, que le han elegido mayoritariamente.

Por ejemplo, la Asociación Italiana de Bibliotecas habla de «amenazas de censura»; y la Unión Internacional de Editores reclamó «revisar los aspectos censores» anunciadas en su programa electoral.

Mientras tanto, en el frente político, la izquierda ha sacado del baúl de argumentos milenarios, tales como referencias a lo que ellos consideran que fue la Edad Media y, como no, a la Inquisición. El diputado Diego Zardini, en concreto, señaló el «oscurantismo medieval del recién elegido alcalde de Verona».

Pese a todo, el ejecutivo local de Verona parece dispuesto a aguantar el chaparrón y no arrugarse para cumplir su compromiso con los votantes.

Pero el material sigue estando disponible para los mayores de edad y en las bibliotecas universitarias. Solo se ha retirado el material que permite la corrupción de los menores, en las bibliotecas para los menores.

viernes, 22 de septiembre de 2017

La homosexualidad vuelve a ser una enfermedad en Brasil

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Para los que no estén enterados de este asunto, les puedo contar brevemente, qué durante muchos años, la homosexualidad, y cualquier otro tipo de sexualidad diferente a la marcada por la biología y la naturaleza de cada persona, fueron enfermedades mentales.

Éstas enfermedades mentales provocadas por maltratos en la infancia, por violaciones, por maltratos emocionales y físicos, etc., fueron eliminadas del manual de enfermedades mentales, sin ningún argumento científico, ni ningún estudio que avalara dicha decisión. Fue una decisión política y no una decisión técnica científica.

Esto dejó fuera del tratamiento psicológico a millones de personas homosexuales y con otras patologías sexuales, que sentían que su sexualidad estaba mal y que querían retomar la sexualidad normal y natural marcada por su biología.

Todas estas personas quedaron fuera de cualquier tipo de tratamiento psicológico y se les prohibió a los psicólogos de todo el mundo tratar a estas personas.

A partir de ahí convertirse de heterosexual a homosexual pasó a estar permitido y promovido, pero convertirse de homosexual a heterosexual quedó prohibido.

En mi caso personal tuve una experiencia de censura con este tema cuando traté de ayudar a las personas homosexuales. Hace algunos años forme un grupo en Facebook para ayudar a todas aquellas personas homosexuales que sentían que su sexualidad estaba mal y que querían volver a ser heterosexuales.

Este grupo funcionó durante algunos meses y llegó a tener más de 850 personas. Ahí uno se entera de todo el sufrimiento que han pasado estas pobres personas que tienen su sexualidad alterada. Violaciones, maltratos, había uno que recordaba que su madre le hacía masajes en los órganos sexuales cuando niño, muchos que fueron maltratados emocionalmente y que los agarró un depredador sexual y lo convirtió en homosexual tratándolo bien y convenciéndole por las buenas, muchos que fueron violados en el colegio en la infancia, o por sus parientes cercanos, etc.

Muchísimos traumas y muchísimo sufrimiento. Pero un día de repente Facebook canceló ese grupo y me suspendió la cuenta. Perdí a todos mis amigos, a todos mis contactos, todas mis páginas y todos mis grupos que tuve que empezar de vuelta. No fue la única vez que me sucedió esto, facebook me ha cerrado la cuenta tres veces por hacer cosas u opinar en contra de lo autorizado y permitido por el establishment.

Lo que es importante que se sepa es que hay muchas personas; millones de personas que sufren todos los días porque quieren recuperar su sexualidad normal natural y no les está permitido. Una crueldad con una buena parte de la humanidad.

Ahora un juez de Brasil autorizó a tratar la homosexualidad como una patología para que los psicólogos ahora legalmente estén autorizados a hacer estos tratamientos. Además, permite la investigación científica para hallar los motivos de la homosexualidad, cosa que hasta el momento está prohibida.

Una muy buena medida que defiende la libertad, y da la posibilidad de aliviar a esas personas que están sufriendo. Parece ser que las cosas parecen estar volviendo a la normalidad poco a poco y se ve a lo lejos una luz de sensatez.

A continuación, el artículo de CNN

Desde 1999 los tratamientos de reversión sexual son prohibidos en Brasil, ya que consideraban la homosexualidad como una enfermedad que debía ser tratada por especialistas de salud mental.

Ahora conmoción provocó la decisión del juez federal Waldemar Cláudio de Carvalho quien señaló que el objetivo de tratar a la diversidad sexual como una enfermedad "es que los psicólogos puedan estudiar y atender a aquellos que asistan voluntariamente a buscar orientación sobre su sexualidad".

Según el medio brasileño Oglobo,  Waldemar  explicó que de lo contrario, se vería afectada "la libertad científica del país" y, por consiguiente, "su patrimonio cultural en la medida en que impide y hace inviable la investigación".

Esta decisión ha generado el repudio del Consejo Federal de Psicología (CFP) de Brasil, organismo que prohibió este tipo de prácticas entre sus profesionales en el año 1999.

Mediante un comunicado apuntan que "la acción fue impulsada por un grupo de psicólogos defensores de esta práctica, que representa una violación de los derechos humanos y no tiene ninguna base científica". Asimismo, destacan que en una audiencia previa el CFP "se posicionó contrario a la acción, presentando evidencias jurídicas, científicas y técnicas que refutaban la petición".

"La decisión del juez, valiéndose de los manuales psiquiátricos, reintroduce la perspectiva patologizante, hiriendo el núcleo de la Resolución 01/99 que no  criminaliza o patologiza a la diversidad sexual", expusieron.

Informaron además que "el Consejo Federal de Psicología  luchará en todas las instancias posibles para el mantenimiento de la Resolución 01/99, motivo de orgullo de defensoras y defensores de los derechos humanos en Brasil".

jueves, 21 de septiembre de 2017

Paraguay también rechaza la Ideología de Genero: Poco a poco y en muy pocos meses comenzamos a ganar batallas.

Hace muy poco ganamos la batalla en Perú y el estado no tuvo mas remedio que retirar el material ideológico de genero de las aulas de las escuelas. Ahora Paraguay hace lo mismo.

La ideología de genero lleva décadas tarando de insertarse en la deformación de educación de los niños. Pero es solo ideológica, es anti científica, anti biológica, anti natural. Tal vez debido a todo eso hemos comenzado a revertirla rápidamente.

Paraguay ordena retirar de la web del Ministerio de Educación materiales sobre ideología de género

El Gobierno que encabeza Cartes ha solicitado al Ministerio de Educación la retirada de todo material relacionado con la ideología de género, impuesto por el anterior Gobierno. Y el titular de Educación ha dejado claro que en las aulas se explicará que la familia está compuesta por papá, mamá e hijos.

Enrique Riera, ministro de Educación de Paraguay

Enrique Riera, ministro de Educación de Paraguay.

Familia no hay más que una. La compuesta por papá, mamá e hijos. O al menos eso es lo que se va a enseñar a los escolares de Paraguay, tal y como ha aclarado el ministro de Educación, Enrique Riera.

El ministro ha decidido dar de baja los materiales de ideología de género que estaban colgados en la página web de la cartera de Educación, tras hablar con el presidente del paísHoracio Cartes, del Partido Colorado (derecha).

Horario Cartes, presidente de Paraguay

Horario Cartes, presidente de Paraguay.

Riera ha hablado con la prensa después de reunirse con Cartes. Entre los temas tratados, el ministro se refirió a la polémica generada por la existencia de materiales sobre igualdad de género difundidos por el Ministerio de Educación durante el Gobierno anterior.

La semana pasada se difundió un audio donde se escuchaba a una joven hablando sobre el contenido de un supuesto taller sobre violencia de género, según ha informado Última Hora.

El audio no oficial mencionaba que en los talleres se enseña que el género determina el sexo, por lo que debe ser construido por la persona y ya no corresponde solo al varón y a la mujer. Teoría que fue incluida en el programa de tercer ciclo del Ministerio de Educación y Cultura hace dos años.

Los supuestos materiales que hablan de ello no son oficiales y decidí darlos de baja de nuestra web“, explica el ministro

Riera echó la culpa al gobierno izquierdista del partido Frente Guasú que encabezaba el expresidente Fernando Lugo ya que en el 2011 se firmó un convenio con la organización Somos Gay, para difundir materiales de género.

“Esos materiales fueron repartidos en aquella época y quedaron vigentes. Hoy tenemos en la web algunos materiales, pero ya ordené retirarlos para revisarlos”, precisó Riera.

A su criterio hay una frase concreta que genera el problema: “El género es una construcción social”.

Riera: “El Ministerio se enmarca en la idea de una familia tradicional compuesta por papá, mamá e hijos”

El titular de Educación no se ha andado con medias tintas: “El Ministerio se enmarca en la idea de una familia tradicional compuesta por papá, mamá e hijos. Es mi posición personal también. Respetamos las opciones diferentes pero no vamos a inculcarlas en las escuelas públicas”.

Y a través de un comunicado, Riera ha asegurado que la ideología de género no será impartida en las escuelas.

Asimismo, ha confirmado que los contenidos fueron eliminados de la web y del programa de estudios de educación escolar básica con el fin de ser revisados.

En chile, respuesta a Luis Larraín: la ideología de género sí existe

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He leído, recientemente, comentarios y artículos de liberales chilenos negando la existencia de la ideología de género. Destaca entre ellos el de Luis Larraín, un economista a quien respeto mucho en el ámbito de la economía, pero que  según mi humilde juicio carece de fundamentos, en un terreno ajeno al suyo y que por ende lo aborda desde la doxa, cuando afirma que “la ideología de género, si hemos de ser honestos intelectualmente, no existe”.

Si hemos de ser honestos intelectualmente, lo primero sería ofrecer, al menos, una discusión teórica de lo que llamamos ideología, y luego recién afirmar que no existe en virtud de argumentos bien explicitados. Ni la una ni la otra aparecen, no sólo en el artículo de Larraín, sino en ninguna de las aseveraciones de un liberalismo completamente desorientado en lo que hace a las luchas culturales que exceden a los marcos conceptuales de la vieja izquierda marxista o socialdemócrata.

La única razón que ofrece Larraín, en efecto, es que la ideología de género no existe porque “nadie la ha formulado, establecido sus premisas ni desarrollado sus postulados”. Por supuesto que nadie ha adoptado el lugar de “ideólogo del género”, del mismo modo que ningún pensador marxista se asume “ideólogo marxista”, por ejemplo. ¿Quién podría decir: “heme aquí, yo cree la ideología de género”? El argumento es absurdo. Lo que ha habido son innumerables cientistas sociales y filósofos que han ido dando forma a lo que hoy llamamos “ideología de género”. Probablemente en Simone de Beauvoir, “no se nace mujer: llega una a serlo”[1], se encuentre la raíz de la cuestión.

Pero el desconocimiento que cada quien tenga sobre la materia no habilita a decretar que no existe. Además de De Beauvoir, podríamos mencionar a Wittig, Firestone, Green, Eisenstein, Money, Reich, Kinsey, Foucault, Millett, Buttler, y, para ser justos, un inacabable etcétera. Quien no haya estudiado la cuestión, no puede aseverar, sin más, que no existe porque él no la estudió.

Lo más importante, no obstante, para determinar si la “ideología de género” existe o no, es discutir qué alcance tiene la noción de ideología. Lo primero a decir es que sus orígenes se encuentran en la Ilustración, cuando “ideología” significaba el estudio científico de las ideas humanas, aunque rápidamente devino en una materia vinculada a la sociología del conocimiento, muy bien representadas por el pensamiento de Karl Marx o de Karl Manheim[2].

Así, hay una tradición central que va de Hegel y Marx, pasando por Lukács hasta llegar a algunos marxistas posteriores, donde la “ideología” significa un conjunto de ideas ilusorias, mistificadoras, políticamente efectivas. Esta noción “epistemológica” de la ideología nos llega hasta hoy, y es ciertamente transversal a las distintas corrientes de pensamiento.

Bajo el imperio de esta significación de “ideología”, es innegable que la “ideología de género” existe, en la medida en que falsea la realidad en muchas maneras. Afirmar, por ejemplo, que “el sexo siempre fue género”[3], como lo hace Judith Butler, constituye sin dudas una operación ideológica que puede ser desmentida simplemente recurriendo a los estudios científicos del “Proyecto Genoma Humano”, el cual identificó y cartografió entre 20.000 y 25.000 genes (los genes del genoma humano precisamente) desde un punto de vista físico y funcional, y hoy nos permitió constatar, por caso, que 6.500 de esos genes funcionan de manera distinta en hombres y mujeres (BMC Biology).

La ideología de género se nos presenta, en efecto, como la concepción anticientífica de nuestra sexualidad que, buscando efectivizarse políticamente, la desarraiga de su realidad natural para querer explicar semejante dimensión humana, sencillamente, a través de la cultura. Es una expresión más de la posmodernidad que a los liberales, si somos consecuentes con nuestros principios, debería preocuparnos. Sin asumir que la ideología de género existe, por ejemplo, hoy no podríamos explicar cómo un hombre que dice ser una mujer encerrada en un cuerpo masculino es el campeón del levantamiento de peso femenino en Australia. Tampoco podríamos explicar que la Asociación de Médicos Británicos haya prohibido a sus profesionales de la salud decir las palabras “mamá”, “papá”, “hombre” y “mujer”, porque pueden ser “ofensivas” para algunos.

Un enfoque que también hace hincapié en la cuestión de la falsedad, pero no la remite a una realidad externa al lenguaje sino a sus propios enunciados y efectos, es el del filósofo Denys Turner, quien afirma que la ideología consiste en una “contradicción performativa”, en la cual hay un conflicto entre lo dicho y el contexto de su enunciación: “contradicción entre un significado transmitido explícitamente y el significado transmitido por el propio acto de transmitirlo”.[4] Lo ideológico de la ideología de género es que enuncia “liberación” mientras construye un “camino de servidumbre” a lo Hayek, promoviendo regulaciones y adoctrinamientos estatales; pide diversidad mientras pide que se censuren voces disidentes como la mía (Rolando Jiménez hizo que me cancelaran auditorios en Chile); pide tolerancia mientras arroja piedras contra un Bus porque no le gusta su mensaje y contra la gente que piensa distinto.

Hay, sin embargo, otros enfoques a la hora de abordar la noción de “ideología”. Uno de los más populares es el de la ciencia política, que entiende por “ideología” todo conjunto de ideas, independientemente de su veracidad o falsedad, que sirven a un grupo específico para catalizar la movilización política. Es la postura del filósofo Martin Seliger, quien define la ideología como “conjunto de ideas por las que los hombres proponen, explican y justifican fines y significados de una acción social organizada y específicamente de una acción política”.[5]

¿Qué duda cabe, al respecto, que la filosofía del género ha devenido en ideología desde el mismísimo instante en que sirvió a la conformación y movilización de grupos políticos? Hablar del “Bus del Odio” por ejemplo, para referirse a un Bus que pide más familia y menos Estado, es indiscutiblemente una operación ideológica: busca la movilización política contra el Bus como representante de una visión sobre la sexualidad que hay que desterrar porque ciertas minorías la consideran “odiosa”. Por cierto, Larraín debería reparar en el hecho de que lo que ocurrió en Madrid no es como él lo relata en su nota: el Bus no fue sacado de circulación por “manifestaciones adversas”, sino porque el Estado se lo prohibió. ¿Dónde quedó la defensa liberal de la libertad?

En la ciencia política no podemos prescindir del enfoque discursivo, que bajo la pluma de Ernesto Laclau redefine a la “ideología” como una operación hegemónica de cierre semiótico. Bajo esta perspectiva, podemos arribar a la misma conclusión de que la ideología de género existe, en la medida en que las problemáticas y los discursos de género han excedido sus contenidos particulares representando, a la postre, un conjunto de elementos que le exceden. En efecto, para Laclau, “representación ideológica consiste en hacer un cierto contenido equivalente a un conjunto de otros contenidos”.[6] Esta operación ideológica está, por ejemplo, en el discurso de la “liberación” que se desborda del terreno sexual y acaba ofreciendo una visión de liberación política y económica, como en Herbert Marcuse[7](por si necesitaran constatar la existencia de la ideología a través de sus autores), y en la praxis discursiva cotidiana de los grupos que responden a la ideología de género, apoyados siempre por las más extremas izquierdas.

Asiste razón a Terry Eagleton cuando anota que “calificar de ideológicas las propias creencias entrañaría el riesgo de convertirlas en objeto de contestación”.[8] Algo de esto hay en los liberales que, un tanto desorientados, niegan la existencia de la ideología de género: en la propia negación se hallan los rastros de su malestar frente a los nuevos paradigmas culturales de una izquierda a la cual no acaban de comprender.

[1] De Beauvoir, Simone. El segundo sexo. Buenos Aires, Debolsillo, 2015.

[2] Ver sobre todo Manheim, Karl. Ideología y utopía. México DF, Fondo de Cultura Económica, 2012, p. 73.

[3] Butler, Judith. El género en disputa. Barcelona, Paidós, 2007, p. 55.

[4] Turner, Denys. Marxism and christianity, Oxford, 1983, pp. 22-26.

[5] Seliger, Martin. Ideology and politics. Londres, 1976, p. 11.

[6] Laclau, Ernesto. Los fundamentos retóricos de la sociedad. Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, p. 29.

[7] Ver sobre todo Marcuse, Herbert. Eros y civilización. Madrid, Sarpe, 1983. Además: Marcuse, Herbert. Un ensayo sobre la liberación. México, 1969, Cuadernos de Joaquín Mortiz.

[8] Eagleton, Terry. Ideología. Buenos Aires, Paidós, 1997, p. 25.

Por Agustín Laje
Via eldemocrata.cl

viernes, 15 de septiembre de 2017

Breve retrato del Joven Progresista por Agustín Laje

Breve retrato del Joven Progresista. Por Agustín Laje (BQ)

Progreso no es lo mismo que progresismo. Lo primero designa la cualidad de un hecho o una serie de hechos específicos que permiten el avance en algún campo de la realidad, lo segundo es la ideología según la cual, todo hecho novedoso entraña esta cualidad.

Es en virtud de esta diferenciación conceptual que debemos retratar al joven progresista de la sociedad occidental contemporánea.

En efecto, deslumbrado por toda novedad —por su mera condición novedosa—, el joven progresista es parte del paisaje socio-político de nuestros tiempos.

Podemos verlo en Facebook dedicando algunos minutos de su día a despotricar contra las “multinacionales”, a través de su MacBook último modelo que compró en su último viaje a Europa debidamente financiado por papá, en Change.org firmando peticiones para proteger al tigre de bengala y al mismo tiempo, otras para legalizar el asesinato del ser humano por nacer, que indulgentemente denomina “interrupción del embarazo”; o también podemos verlo en Twitter condenando al “heterocapitalismo patriarcal” en 140 caracteres, por la violación, que una joven sufrió ayer, en manos de un violador que la justicia soltó anteayer en virtud de la ideología garantista que el joven progresista también defiende en sus próximos 140 caracteres.

El joven progresista es un producto bien diseñado por la institución educativa y los medios de comunicación dominantes.

Probablemente no lo sepa, pero es el hijo necesario de la crisis histórica del marxismo clásico que derivó de la absorción de la clase obrera por el capitalismo avanzado. Habiendo quedado huérfana de su sujeto revolucionario arquetípico, la izquierda se replegó, por entonces, sobre la juventud que protagonizó en la década del ’60 hechos de trascendencia mundial como el Mayo Francés, los movimientos contraculturales y la emergencia de la New Left norteamericana.

Pero claro, quienes en aquellos tiempos eran jóvenes, hoy son los adultos que educaron al joven progresista contemporáneo. El problema, sin embargo, es que, a diferencia de sus antepasados progresistas, el joven progresista de nuestros días ha dejado de ser contracultural, se ha convertido en una figurita repetida y verdaderamente mainstream de un espacio ideológico que intercambió la guerra de guerrillas por los viajes de mochileros, también financiados por mamá y papá.

Debe remarcarse a este respecto, que el desprecio que el joven progresista siente por los mayores, sus valores y jerarquías “alienantes”, es directamente proporcional sin embargo al uso que aquél hace de los frutos del también “alienante” trabajo que éstos desarrollan.

Algo debe quedar claro en este respecto, no hay joven progresista sin acceso a la tarjeta de crédito de mamá y papá.

Aquélla siempre está lista para ser reventada, preferentemente en viajes multiculturales capaces de encubrir la vorágine de consumo capitalista -en la que el progresista tanto adora zambullirse claro-, detrás de algún famélico ser humano del mundo sub-desarrollado que será congelado en una fotografía de IPhone, debidamente subida a las redes sociales con alguna nada novedosa reflexión que culpabilice al “capitalismo salvaje” del hambre de este pobre hombre, que jamás conoció ningún capitalismo por cierto.

Para el joven progresista, la única cultura que no debe ser conservada es la de su propia sociedad.

De ello resulta una de sus acusaciones favoritas, “¡etnocéntrico!”, dirá apuntando con el dedo a todo aquel que ose criticar culturas diferentes de la propia, levantando una suerte de protección epistemológica que, mientras permite escandalizarnos respecto del hecho de que el hombre occidental prefiera una mujer sin vello en las axilas a aquellas que desean dejarse vello y teñirlo de azul o de rosa, como las feministas radicales, por ejemplo.

Cierra la posibilidad al mismo tiempo, de toda crítica, por ejemplo a culturas que practican la ablación sobre la mujer; es decir, la mutilación de su clítoris. Las africanas e indígenas son, claro, culturas chic.

No importa que la cultura foránea produzca atraso y pobreza. El progresismo, ya lo dijimos, nada tiene que ver con el progreso, es apenas su deformación ideológica.

Nada podría ser más claro para ejemplificar el caso que las culturas indígenas, no importa que sus condiciones culturales impidan todo atisbo de modernización económica, solo importa “conservarlos” y fomentar ideológicamente su atraso, como quien desea conservar alguna especie en algún zoológico que esporádicamente visita para pasar el tiempo libre mirando ejemplares extraños del mundo animal. ¿No es esto lo que hace el joven progresista cuando al regresar de sus viajes de mochilero comenta a sus amigos, con sonrisa de oreja a oreja, como quien se topa con algún objeto hasta el momento desconocido pero fascinante, sobre “las cholas” que vio en algún destartalado medio de transporte del altiplano sudamericano?

El joven progresista sobreestima su papel y su realidad. Se ve a sí mismo como un ejemplar del “hombre nuevo”, pero no como el “hombre nuevo” que llamaba a construir el Che Guevara, dedicado con rudeza al más duro trabajo por meros incentivos morales, sino más bien como el “hombre nuevo” de Herbert Marcuse, un hombre con “sensibilidades” presuntamente superiores que hoy traducimos en lloriqueos banales y safe spaces universitarios.

Es entendible que esta sobreestimación haga del joven progresista un completo narcisista. Él está convencido de ser poseedor de una mente superior, “de avanzada”, “propia de los tiempos que corren”.

Por ello califica de “retrógrado” a todo aquel que no festeje sus trillados slogans, como si la historia tuviera un orden preestablecido de manera necesaria, una suposición que en el marco de la filosofía de la historia nada tiene de novedosa, -valga aclarar-.

Pero el joven progresista cree, en el fondo, ser un “libre pensador”, un tipo hecho a sí mismo, ajeno a las “estúpidas tradiciones y creencias” del medio que lo rodea.

La verdad sobre él, es que no es mucho más que un pobre diablo fabricado en serie, un muñequito hecho a medida, cuyos moldes pueden ser fácilmente advertidos en cualquier película de Hollywood o en cualquier serie de NetFlix, su arquetipo no es ya el proletariado marxista, sino el protagonista del filme “Into the Wild”.

Producto que se cree a sí mismo original, pero que rebela en su praxis su producción serial, el joven progresista no es tampoco difícil de identificar en sus gustos y usos del lenguaje.

“Sensibilidad social”, “Redistribución de la riqueza”, “Pueblos originarios”, “Enfoque de género”, “Popular”, “Pueblo”, son algunos de los sobreutilizados conceptos que forman parte de su lenguaje afirmativo; por otro lado, “capitalismo salvaje”, “afán de lucro”, “neoliberalismo”, “patriarcado”, “cisgénero”, “imperialismo”, “heterocapitalismo”, “genocidio blanco”, “hombre blanco heterosexual”, son algunos de los componentes de su lenguaje condenatorio.

Cada vez que pronuncia alguno de estos significantes, se siente parte de los que buscan “un mundo mejor”, por supuesto.

Lo interesante de esta reproducción en masa que está en el origen de nuestro joven progresista, es que esconde relativamente bien su propia dinámica detrás un convencimiento contracultural que ya no puede ser sostenido por mucho tiempo más.

En efecto, el joven progresista hoy es hegemónico; su rebeldía hoy es conformismo; su lucha política hoy es divertimento; sus consignas hoy son pose; su estética hoy es tendencia mainstream; su ideología hoy es obligación; su vocabulario hoy es redundancia; su revolución hoy es una cortina de humo que protege al establishment.

Algo de esto debe haber visto Johnny Rotten, vocalista legendario de Sex Pistols, cuando recientemente dijo que el antiprogresismo es, en los días que corren, el “nuevo punk”.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Modern Educayshun: un corto que parodia los disparates de lo políticamente correcto

Modern-Educayshun-por-Neel-KolhatkarEl cineasta indoaustraliano Neel Kolhatkar es el director, guionista y protagonista de un cortometraje que parodia la imposición en la enseñanza de los dogmas del progresismo y la corrección política.

  • Un interesante documental que echa por tierra los dogmas de la ideología de género
  • Lo que pocos cuentan: el origen ideológico totalitario del actual feminismo de género

Ideología de género, multiculturalismo e igualitarismo son mostrados por Kolhatkar en su máxima expresión en este vídeo en inglés, que podéis ver aquí con subtítulos en español:

Lo más alarmante del corto es que esta ridiculización de la corrección política empieza a parecerse cada vez más a la realidad.

Pocos serían capaces de imaginar hace diez, quince o veinte años la clase de disparates que se les están imponiendo a los niños, partiendo de la atrevida creencia de que las ideas progresistas son las correctas y las demás están equivocadas, e imponiendo la censura a todo el que tenga la osadía de cuestionarlo.

Kolhatkar se atreve a discutir lo que ya se ha convertido en un plan de someternos a un pensamiento único, pensamiento que suele encajar muy mal las críticas y las discrepancias.

La estafa del feminismo en 5 minutos por Agustín Laje

La-estafa-del-feminismo-en-5-minutos

Agustín Laje se ha configurado en los últimos años como una de las figuras emergentes de combate intelectual al neomarxismo feminista más relevantes en el panorama hispanoamericano.

Facebook le ha suspendido la cuenta coincidiendo con las manifestaciones LGTBI de cada verano, sus publicaciones son objeto de censura, insulto y ataque y es señalado permanentemente por la prensa de su país y los grupos feministas, desde los más especulativos a los más violentos. Hasta se le ha prohibido hablar en instituciones educativas como la Universidad Nacional de Costa Rica.

Acaba de publicar su última aportación al debate sobre el feminismo radical en su cuenta de Youtube. Se trata de un vídeo titulado "La estafa del feminismo" en la que desgrana los pilares de este fenómeno en apenas 5 minutos.

La segunda ola nace de la teoría marxista, en especial por la teoría de la familia de Engels: "En la familia la mujer es el burgués y la mujer es el proletariado"

Laje aborda una somera explicación sobre las llamadas "olas" del feminismo que han degenerado en el hembrismo, cuyo motor no es la defensa de la mujer sino el odio al varón.

La primera ola del feminismo, con origen en el Renacimiento, reclamaba en un primer momento la incorporación de la mujer al mundo académico. Tomó fuerza en el siglo XVIII con las revoluciones burguesas, reclamando igualdad legal y acceso a la ciudadanía para la mujer.

Mientras que la primera ola feminista tenía principios ideológicos, la segunda ola nace de la teoría marxista, en especial por la teoría de la familia de Engels: "En la familia el hombre es el burgués y la mujer es el proletariado".

La ideología de género es "la comprensión anticientífica de nuestra sexualidad que la desarraiga de los componente naturales, de tal forma que la sexualidad pasa a ser un constructo de la cultura", sostiene Agustín Laje.

Se tiende así el puente entre la lucha de clases y la lucha de sexos, con la particularidad de que la mujer debía, para liberarse en el plano sexual, subordinarse a la lucha del obrero, con lo que se vio cada vez más esclava. En ese sentido, sostiene Laje, la segunda ola del feminismo fracasó.

Así es como llega la tercera ola del feminismo, de la mano de Simone de Beauvoir y su libro 'El segundo sexo' en el que pontifica que "no se nace mujer, se llega a serlo". Esta concepción de la mujer está en la base de los fundamentos ideológicos de la ideología de género.

Laje subraya que esta ideología no es sino "la comprensión anticientífica de nuestra sexualidad que la desarraiga de los componente naturales para dejarle a la cultura un espacio monopólico, de tal forma que la sexualidad pasa a ser un constructo de la cultura".

Esta tercera ola se radicaliza cada vez más y se concibe más como un "hembrismo" que como un movimiento feminista. Es decir, no está motivado por el amor a la mujer, su dignidad y valor personal y social, sino por el odio al hombre. Este odio se hace patente en expresiones como: "Todo coito heterosexual es una violación de un hombre sobre una mujer" (Andrea Dworkin); "Cuando una mujer llega al orgasmo con un hombre lo que hace es reproducir el sistema del patriarcado" (Sheila Jeffreys); "El odio político hacia el hombre es un honorable acto de toda mujer" (Robin Morgan); o "Tratar al hombre de animal es halagarlo porque el hombre es una máquina, un consolador andante" (Valerie Solanas).

jueves, 7 de septiembre de 2017

NeoMarxismo Cultural e Ideología de Género

Conferencia de Agustín Laje y Nicolás Márquez explicando de forma magistral este fenómeno cultural que se ha propagado por todo el mundo y que ha arruinado y sigue arruinando la cultura día a día.

El NeoMarxismo Cultural es un fenómeno de las últimas décadas. Los propósitos del marxismo antiguo eran provocar la destrucción del capitalismo para cambiarlo por un nuevo sistema socialista.

El marxismo antiguo ha fracasado, pero se ha transformado. Ahora lo que se pretende destruir es la cultura y se hace con ideología.

Esta ideología proviene de la cabeza de pensadores de izquierda, pero impregna a toda la sociedad, utilizando como monigotes y meros agentes funcionales a personas de todas las clases políticas.

El miedo a la censura, el miedo a expresarse libremente, el miedo a la condena social se siente por todas partes.

Las personas piensan y hablan de una forma muy inteligente y muy coherente en la intimidad y con las personas que tienen confianza y hablan de otra forma políticamente correcta en público o en las redes sociales.

La sociedad está siendo víctima del terrorismo ideológico. Te invito a liberarte. Te invito a que comiences a dejar los discursos políticamente correctos y adecuados al sistema.

viernes, 1 de septiembre de 2017

Es un honor conocerle

Apreton-de-manos

Una Persona X: Hola, he leído sus obras y he quedado fascinado. Las leo una y otra vez y no puedo dejar de leerlas. Es un honor para mí conocerle en persona.

Mi respuesta: Mucho gusto.

Mi pensamiento: Que fastidio. No debería sentir tal honor. Haré el esfuerzo por no arruinarle el entusiasmo.

Enseñanza: No es lo mismo el mas exquisito perfume fabricado con un extracto extraído de la ballena, que conocer a la ballena en persona.