miércoles, 9 de agosto de 2017

La Práctica de la Difamación Ritual por Laird Wilcox

Difamacion

Difamación es la destrucción, o intento de destrucción, de la reputación, estatus o carácter de una persona o grupo de personas por medio de lenguaje o publicaciones injustas. El elemento central de la difamación es la retaliación por las actitudes, opiniones o creencias, reales o imaginarias, de la víctima con la intención de silenciar o neutralizar su influencia y de que sirva de ejemplo a los demás para evitar que otros muestren una independencia o “insensibilidad” similar y no observen los tabús debidos. Es diferente en naturaleza y grado de la crítica o del desacuerdo porque es organizado, agresivo y cuidadosamente aplicado, a menudo por una organización o representante de un grupo con intereses especiales y porque consiste en una serie de elementos característicos.

La difamación ritual no es ritualista porque siga una doctrina religiosa o mística ni porque se base en un documento o escritura en concreto. Es ritual porque sigue un patrón predecible y estereotipado que liga una serie de elementos como en un ritual. Los elementos de la Difamación Ritual son estos:

- En una difamación ritual la víctima debe haber violado un tabú concreto de alguna manera, habitualmente por expresar o identificarse con una actitud, opinión o creencia prohibida. No es necesario que haya hecho algo al respecto, basta con que se implique en algún tipo de expresión o comunicación.

- El método de ataque en una difamación ritual es el asalto al carácter de la víctima y nunca se atacan más que superficialmente sus opiniones o creencias. La herramienta principal es el asesinato de la personalidad.

- Una regla importante en la difamación ritual es evitar meterse en cualquier tipo de debate acerca de la verdad de lo que se ha expresado, sólo se condena. Debatir implica abrir el tema para ser examinado y discutido , ver qué evidencias lo apoyan o no y esto es lo que el difamador trata de evitar. El objetivo primario de la difamación ritual es la censura y la represión.

- La víctima suele ser algún personaje público, alguien que es vulnerable a la opinión pública. Puede ser un maestro, escritor, hombre de negocios, o un mero ciudadano. La visibilidad aumenta la vulnerabilidad a la difamación ritual.

- Un intento, a veces exitoso, es hacer que se impliquen otros en la difamación. Si la víctima es un estudiante, por ejemplo, animar a otros estudiantes a que le denuncien.

- Para que la difamación ritual tenga éxito la víctima debe ser deshumanizada de manera que sea identificada con la actitud o creencia ofensiva y además de una manera distorsionada en el sentido de presentar esas actitudes o creencias en su forma más extrema. Por ejemplo, si la víctima es considerada “subversiva” se identifica con las perores imágenes de la subversión, como el espionaje, terrorismo o la traición. Si se le difama como “pervertido” se le identificará con las peores imágenes de perversión como el abuso de niños o la violación. Si se le difama como racista o antisemita se le identificará con las peores imágenes de racismo y antisemitismo como los linchamientos o las cámaras de gas.

- También para tener éxito, la difamación ritual debe poner presión y humillación sobre la víctima desde todos los sitios posibles, incluida la familia y los amigos. Si es un empleado, la víctima puede ser despedida de su trabajo y si pertenece a clubes o asociaciones otros miembros de las mismas son presionados para que pidan la expulsión de la víctima de los mismos.

- Cualquier explicación que la víctimas pueda ofrecer, incluida la afirmación de que ha sido malentendida, es considerada irrelevante. Usar la verdad como defensa en el caso de un valor políticamente incorrecto es interpretado como un desafío o no hace más que agravar el problema. La difamación ritual no trata sobre si un asunto es correcto o incorrecto sino de “insensibilidad” y no observar los tabúes sociales.

Un aspecto interesante de la difamación ritual es su universalidad. No es específica de ningún valor, opinión o creencia y de un grupo o subcultura. Puede ser usada contra cualquier grupo político, étnico, nacional o religioso. Puede ser utilizada, por ejemplo, por antisemitas contra los judíos o por los judíos contra los antisemitas o por gente de derechas contra los de izquierdas y al revés.

El poder de la difamación ritual reside completamente en su capacidad para intimidar y aterrorizar. Aprovecha algunos elementos de creencias supersticiosas primitivas como las maldiciones o el mal de ojo. Se basa en el miedo subconsciente de la mayoría de la gente a ser abandonada y rechazada por la tribu o por la sociedad y a ser excluido de los sistemas de apoyo sociales y psicológicos.

Es importante reconocer e identificar los patrones de la difamación ritual. Como toda campaña de propaganda y desinformación es llevada a cabo principalmente por medio de la manipulación de las palabras y símbolos.

No se usa para persuadir, sino para castigar. Aunque tenga elementos cognitivos, su empuje es primariamente emocional. La difamación ritual se usa para herir, intimidar, destruir y perseguir, y para evitar el diálogo, el debate y la discusión de la que depende una sociedad libre. Por ello, debe ser combatida sin que importe quién trata de justificar su uso.

Fuente:

La Práctica de la Difamación  Ritual. Cómo los valores, opiniones y creencias son controlados en las sociedades democráticas, del año 2002 de Laird Wilcox un escritor e investigador especializado en el estudio de grupos políticos marginales.

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