domingo, 30 de julio de 2017

El cristo y el anticristo son la misma cosa

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Para poder entender lo que es el anticristo, hay que entender la esencia de la maldad.

El pensamiento directo y lineal nos lleva a creer que la maldad solo está en las personas que son ostensiblemente malas. Pensamos que una persona que escribe grafitis y ensucia la ciudad debe ser más mala que un notario, una persona que anda por la calle robándole cosas a la gente, debe ser más mala que un comerciante honesto o un policía.

Con el mismo tipo de pensamiento lineal, pensamos que las personas más malas que han existido, son algunos dictadores terribles, o algunos príncipes, o algunos emperadores poderosos. También percibimos extrema maldad en algunos delincuentes que han cometido actos aberrantes, o algunas personas que dicen ser satánicas, o algunos pandilleros tatuados, etc. En estos últimos dos ejemplos, tenemos que distinguir la maldad, de la estupidez, aunque la estupidez es también una forma de maldad.

Pensar de esta manera, de forma tan lineal es demasiado básico y es no comprender la esencia de la maldad.

Está claro que todas estas personas de las cuales recién hablamos son bastante malas. Algunos de ellos han hecho cosas terribles. ¿Por qué? Porque podían hacerlo. Si una persona está loca, o es estúpida, o está enferma de maldad, de nada le sirven estos desajustes si no tiene poder.

Solamente al estar en una posición de poder puede expresarse ostensiblemente la maldad.

El hecho de pensar que solamente las personas ostensiblemente malas, son las únicas personas malas, y además son las más malas del mundo, es un pensamiento pequeño. No es propio de alguien que sabe pensar.

Es evidente que existen personas mucho más malas, pero que dicha maldad no es detectada, solamente porque esas personas no tienen poder.

Pero existe una maldad especial, la suprema maldad, la más perversa de todas las maldades. La maldad de la inteligencia y la virtud.

La maldad que utiliza, las emociones, el lenguaje y los discursos políticos o religiosos.

Hacer que las personas hagan las cosas que nosotros queremos que hagan, haciéndoles creer que están haciendo cosas buenas, y siendo ellas mismas las que toman la iniciativa de tirarse al abismo pensando que hacen lo correcto.

Discursos religiosos de los profetas de todos los tiempos. Hoy en día, discursos políticos, de tolerancia, de inclusión, del bien común, de la seguridad, etc.

Quien podría estar en contra de estos conceptos fuertes. La gran mayoría de las personas no están preparadas para poder argumentar en contra de los intelectuales, maestros de la argumentación, y son envueltos en palabras que no son capaces de refutar.

Tolerancia es algo bueno, inclusión es algo bueno. Ese es el pensamiento lineal. ¿Acaso toleraríamos o incluiríamos cosas aberrantes? Ya no es tan lineal, hay una bifurcación. A partir de este punto la palabra tolerancia e inclusión toman otro sentido y pueden refutarse.

Quién sabe cuántas cosas aberrantes veremos que serán aceptadas en la sociedad por la mayoría de la gente en los próximos años, solamente por no distinguir la maldad que hay en esas palabras.

La maldad de las palabras y el lenguaje es maldad de la inteligencia. Pero existe una maldad que es superior a todas y que ha hecho estragos en el mundo. Es la combinación de inteligencia y virtud.

La “aparentemente” persona más virtuosa del mundo puede provocar estragos.

Utilizando las emociones, la manipulación del lenguaje, la manipulación de argumentos, la promesa de la obtención de valores superiores, o un camino que conduce a un mundo mejor, al paraíso; con inteligencia y conocimiento puede crearse un culto, una ideología, una religión.

Cuando este virus es metido en la cabeza de las personas, o en el corazón de las personas, se arraiga como un prejuicio y es casi imposible de sacar. Solo los más capaces, los más inteligentes y más honestos pueden darse cuenta y cambiar el rumbo. La enorme minoría.

Una vez que aparece la doctrina virtuosa, habrá seguidores de esta ideología o religión. Los fieles ahora son un ejército. Entonces, estando convencidos de hacer el bien, hacen el mal sin saberlo.

No hay maldad superior que la virtud utilizada para hacer que otras personas hagan cosas terribles pensando que están haciendo lo correcto.

Mas arriba dije “aparentemente”, y lo puse entre comillas, porque así como la maldad no es lineal, la virtuosidad tampoco lo es y la ostensibilidad de la virtud, no hace a la persona ser más virtuosa.

De hecho, la ostensibilidad de virtud degrada a la virtud. Hacer demasiado énfasis en la propia virtud y mostrar al mundo en actos, y palabras lo enormemente virtuoso que es uno mismo, degrada a la persona y la hace menos virtuosa.

Una persona verdaderamente virtuosa siempre se mostrará al mundo peor de lo que realmente es y eso dignifica su propia virtud.

Es mucho menos maligna una maldad ostensible y evidente, que una maldad solapada de virtud.

Si el mismo rey del infierno apareciera aquí mismo, ¿cómo cree usted que aparecería? Como una persona evidentemente mala que asesina a otras personas y cometa actos aberrantes, o como una persona elegante, educada, con una elocuencia superior, virtuosa.

El mismísimo rey del infierno aparecería ante todos como el más virtuoso de todos, el hijo de dios, Jesús el cristo, el más virtuoso de todos los virtuosos. Sería tan perfecto que usted sería incapaz de darse cuenta de la impostura.

Hay muchos virtuosos elocuentes en la historia. Profetas y creadores de religiones. También los hay creadores de ideologías y políticos de todas las épocas.

Hay personas que pasan por ser personas de extremada virtud, que tienen un discurso consistente, equilibrado y emocional, que sus vidas son un ejemplo, que tienen influencia, y que son seguidas por otras personas.

Qué tal si una de esas personas, utiliza la influencia que tiene, para provocar que las personas hagan cosas, que ellas piensan que son buenas, pero que en realidad les están hundiendo en el abismo.

Desde el punto de vista de la maldad, es mucho más maligno ser una buena persona, influenciar y hacer que las personas hagan cosas malas creyendo que hacen cosas buenas.

Si una persona mata a otra persona esto está mal, pero si una persona influencia a muchas otras para que maten a otras personas pensando que es lo correcto esto es mucho peor.

La persona que más ha hundido al mundo en toda la historia de la humanidad, la persona que ha matado más gente, que ha provocado más guerras, que ha hecho pelear a la gente entre sí es Jesús el cristo.

Una persona que pasa por ser virtuosa, que tiene un discurso emocional elocuente, y que hace que las personas se odien y se maten entre ellas por cuestiones religiosas.

El cristianismo ha cobrado decenas de veces más víctimas que Hitler, Stalin, Mao Zedong, Pol Pot y todos los dictadores juntos de toda la historia, ha perseguido y ha torturado personas durante siglos, ha provocado siglos de retroceso científico, y ha hecho perder el tiempo y la vida a todos sus fieles con una enseñanza que no conduce a ninguna parte.

No hay ninguna malignidad en la tierra que haya sido tan perversa como la de Jesús el cristo.

Sin embargo, Jesús el cristo, sigue siendo la persona más virtuosa de la humanidad. Se da cuenta la perversidad, de la verdadera y autentica malignidad.

No hay forma de revertirlo, con los hechos en la mano y todos los argumentos ala vista, usted seguirá pensando y sintiendo la enorme virtud y santidad de semejante ser.

Nadie puede hacer semejante cosa únicamente el más perverso de todos puede.

La maldad en la virtud junto con la elocuencia diabólica es mucho más poderosa que las armas, y la maldad ostensible.

Hacer creer a todo el mundo que uno es una persona virtuosa, la más virtuosa de todas las personas, y con las palabras hacer que miles de millones de personas nos sigan, eso es auténtica maldad.

Hacer que las personas se hundan en el abismo por su propia voluntad y pensando que están haciendo algo bueno, eso es poder.

Dar evidencias de este hecho y aun así no tener ninguna repercusión, y que las personas sigan creyendo, lo que siempre han creído, eso solo lo puede hacer un poder demoniaco del más alto grado.

Si tuviéramos que esconder al anticristo, ¿dónde sería el mejor lugar para esconderlo? En el cristo mismo, ¿dónde más?, es evidente, es perverso, es propio de una inteligencia demoniaca superior.

¿Porque sucede que el cristo y el anticristo son lo mismo?

La siguiente parte de este articulo solo es relevante para aquellas personas que buscan el desarrollo espiritual. Las personas que no están interesadas en estos asuntos les puede ser molesto.

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